El aumento de la práctica del “sexo convencional” y los jugueteos sin entusiasmo

Consejos de Sexo

Olvídate de los calcetines malolientes y el colchón sucio. En realidad, hay más  razones por las que nosotras tenemos sexo poco satisfactorio de las que puedes imaginarte.

Tomando en cuenta los informes psicológicos en el campo de la satisfacción sexual, el sexo “convencional”, común, y aburrido, está en aumento. Parece un sub-producto de la vida moderna donde todos estamos demasiado ocupados – o muy cansados – para hacer el esfuerzo en aprender los temas de la cama.

La historia es siempre la misma… Todo comienza bien, ambos no se pueden separar ni un instante, sin embargo, con el paso del tiempo la pasión parece desaparecer y los encuentros son cada vez menos excitantes.

 

 

La frustración aumenta ya que estamos expuestos a lo que nos dicen las películas de Hollywood sobre el romance: que durará para siempre. En estos días, cada vez más hombres afirman que sus mujeres están perdiendo rápidamente interés en el sexo.

“Ese es uno de los grandes mitos urbanos – que nos afirma que los hombres tienen más deseo sexual y las mujeres nunca queremos hacerlo”, dice Laura Corn, terapeuta sexual, consejera de parejas y autora de 101 Noches de Sexo Increíble: Secretos de Seducción para Parejas Amantes de la Diversión (101 Nights of Grrreat Sex: Secret Sealed Seductions for Fun-Loving Couples).

Los hombres piensan que nosotras las mujeres hemos perdido el interés, o que simplemente no somos lo suficientemente aventureras porque estamos diseñadas de una manera particular para no querer tener tanto sexo como ellos quieren, lo cual es falso. La verdad es que las mujeres disfrutamos de tener relaciones sexuales tanto como los hombres, sólo que no estamos dispuestas a hacerlo si el acto es…. poco complaciente.

Y te sorprendería conocer lo común que este problema es en realidad. Todo esto también sucede debido a que el problema es difícil de definir. Puede ser la falta de libido, la experimentación y la regularidad, o incluso la completa incompatibilidad sexual.

Lo contradictorio es que a veces tenemos altas expectativas para muchas de las otras aéreas  de nuestra vida, mientras que toleramos con humor el sexo mediocre.

No le damos prioridad al sexo, nos hemos vuelto complacientes con ese tema. Sucede que no apreciamos completamente lo importante que el sexo es para nosotras. Somos criaturas increíblemente sexuales y hay muchos peligros de no lograr tener una vida sexual satisfactoria.

El sexo poco satisfactorio pronto podrá afectar otros aspectos de la relación que vayan en mal camino: personas que comienzan a sentirse rechazadas, la pareja empieza a sentirse menos conectada entre sí, con menos capacidad de resolver problemas y trabajar juntos.

La pareja que enfrenta estos problemas, puede entrar en una monotonía, donde sólo una de las partes es feliz y, en cualquier momento, la pareja finalmente se separará.

Es interesante conocer que, cuando el sexo se deteriora, las parejas también pueden entrar en el poco agradable cambio de roles.

Si continúas con los conflictos con tu pareja, pierdes tu confianza masculina, ya que comienzas a cuestionar tus habilidades sexuales y tu capacidad para darle un orgasmo, hay posibilidad que tu mujer empiece a ser dura y agresiva, debido a que está constantemente insatisfecha.

Pronto tienes que resolver esta extraña dinámica donde hay un hombre femenino y la mujer está endurecida como una piedra. El resentimiento se va incrementando en ambas partes y de repente, toda la relación ya no funciona.

Con todo lo dicho, es importante recordar que el problema se deriva de la diversidad de género.

Existen grandes diferencias de mujer a mujer, así que no es sorprendente que haya aún más entre los hombres y las mujeres. Todas tenemos diferentes libidos. “Yo las llamo personalidades sexuales,” afirma Michele Weiner-Davis, consejera sexual y autora del libro El Matrimonio Carente de Sexo: Una guía para que la pareja mejore su libido (The Sex-Starved Marriage: A couple’s Guide to Boosting Their Marriage Libido.)

Al igual que en el mundo real, algunas personas somos inteligentes, algunas somos creativas, a otras nos gusta hacer deporte, en este orden de ideas, todos también somos diferentes en la cama.

Algunas personas tienen una personalidad sexual más del tipo erótica: necesitan experimentar el sexo de aventura todo el tiempo. Otras están felices con la posición del misionero una vez cada quince días.

Muchas personas – en particular nosotras las mujeres – no le comentamos a nuestras parejas cuando sentimos que algo no está bien, sobre todo cuando creemos que no tener orgasmos es lo normal.

Muchos hombres, piensan (o esperan) que las mujeres funcionemos de la forma como a ustedes les gusta. Aunque lo bueno es que no pueden leer nuestras mentes.

Y a veces, a pesar que sienten que sus mujeres no están totalmente satisfechas, tienen miedo de exigir respuestas para que después puedan hacer algo al respecto. Es un círculo vicioso, del cual deben salir!

En lo personal, prefiero sentir un poco de incomodidad diciendo “ya me conoces, preferiría que me hagas esto o aquello”, que pasen 20 años sin hacer algo delicioso, cada persona tiene que asumir la responsabilidad de satisfacer sus necesidades.

Pero esa es mi opinión, tú no deberías de forzar este tipo de libertad en la comunicación hacia tu pareja. Desafortunadamente, a la mayoría de las personas les resulta muy difícil hablar sobre los temas de la cama por diferentes razones. Una: no quieren molestar a sus compañeros, y dos: es un tema un poco embarazoso.

Sólo tienes que pensar detalladamente en tu relación sexual, entender porqué no obtienes satisfacción y empezar a trabajar para resolverlo.

Hay un sinnúmero de razones del porqué las parejas están pasando por momentos de insatisfacción en  la cama.

Por ejemplo, existen casos médicos de mujeres que sufren de dolor durante las relaciones sexuales debido al vaginismo (vagina estrecha) o dispareunia (coito incómodo debido a causas médicas o psicológicas).

Pero la principal razón tiene que ver con la disminución del deseo con el tiempo. Como ya todos y todas sabemos, mientras más tiempo pasemos con nuestras parejas, el deseo pierde intensidad.

Esto tiene que ver con una hormona llamada limerencia. La misma nos hace saltar de la emoción cuando conocemos a una nueva pareja, pero sólo dura entre 6 a 24 meses. Y cuando esta hormona desaparece, se va para siempre y sólo regresa si empezamos a salir con alguien nuevo.

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